¿SER REVOLUCIONARIO O ADULTO?

La mayoría de los adultos busca estabilidad, cuando ni siquiera es capaz de corregir la falta de base de su infancia.

Por tanto, la estabilidad dentro del caos jamás les llegará. Al menos así.

Muchos creen que ser adulto es hacer cosas de mayores.

Cree que ser adulto implica tener una hipoteca (aunque te dejes la salud), cualquier trabajo (aunque te robe el 100% del tiempo y la calidad de vida), casarse (por obligación), fumar, beber, conducir, tener sexo (sin conciencia gran parte de las veces), tener hijos (aún sin saber por qué), tener razón y discutir (aunque destroces a los demás), someterte a tratamientos de estética (aunque te expongas al dolor y posturas forzadas)…etc.

Eso es ser mayor.

 

Para mí, eso es ser INCONSCIENTE. Lo más lejano al sentido común, aquello que nuestros propios padres trataron de enseñarnos, y que muchos han perdido en el camino.

La mayoría de personas que se creen adultas, erróneamente en realidad son niños con más niños a los que se les es fácil vender una piruleta.

 

 

Esta sociedad juega al poli bueno y poli malo.

Por egoísmo de unos pocos primero y segundo de miles de masas, se propicia por todos un ambiente donde se acribilla a las personas como trabajadoras, lo que cada vez se empieza a parecer más a la esclavitud.

Primero se las agota físicamente, emocionalmente, mentalmente y energéticamente.

Hasta chupar la energía y reducirla a 0.

Después se las mantiene distraídas ofreciendo a través de la publicidad comida basura, más trabajo basura, más casas basura, más basura en general, con el fin de mantenerlas alejadas de la cultura, y no me refiero al menú en pantalla que hay en los medios de comunicación. Demasiados canales basura.

Antes había pocos canales de TV, pero los que había eran de mayor calidad.

Se trata a las personas como clientes, como empleados, como trabajadores, midiendo siempre por el dinero que son capaces de gastar y no invertir. De entrada, un insulto más. Se olvida que todos somos personas cuando se trata de hacer negocios o vender.

Una vez la persona está agotada, se la presiona para hacer todo aquello  que se supone hace un adulto. Se lo hacen creer. Esto es fácil, pues la verdadera cultura, el verdadero avance espiritual en la ética y la moral se queda cojo, pues siempre careció de base, y cada vez más desde que nuevas almas llegan al mundo.

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Una vez hacen todo aquello que se supone hace un adulto, al final el resultado que se obtiene son niños esclavizados y cada vez en mayor riesgo real de involución. Niños, que tienen más niños. Que tanto padres como hijos pillan rabietas en cuanto no lo tienen todo YA. No me refiero a tener un hogar, comida, techo, trabajo decente o lo básico para vivir.

Hablo de niños que se divorcian en lugar de tratar comprender, que se emparejan antes de saber si es amor o no. Niños que creen buscar amor cuando sólo buscan rellenar los vacíos con adicciones. Niños que pegan a otros en el patio y les roban el almuerzo. Estos niños tienen ya más de 20 años y algunos llegan hasta los 60.

Me refiero a niños que patalean si no tienen el último móvil de moda, viajes, los últimos tratamientos de estética, los últimos modelitos de ropa…la casa más grande, el coche más grande…el mayor poder, la mayor fama en redes sociales…

Cuando están con las defensas bajas tras agotadores días de esclavitud (trabajo miserable y de calidad nula), entonces llegan a casa y son insultados y avasallados de nuevo para que se les venda agresivamente cualquier cosa que NO es de primera necesidad.

¿La salud física? Sí, por favor, y sólo cuando el cuerpo haya reventado por dentro. Y a ser posible hay que curarse, YA. Aunque se haya estado 45 años ignorando las señales del cuerpo que pedía ayuda y cuidado.

 

¿Salud emocional? ¿Qué es eso? ¿Para los raros osados que expresan lo que sienten?

¿Salud mental? Eso es para los locos, ¿no? ¿Aquellos que no piensan como el rebaño?

¿Salud energética? Mejor ni hablamos…

 

Agotado, cansado, eres capaz de decir «SI» a cosas que en condiciones de serenidad te parecerían aberraciones. Eres capaz de destrozar tu cuerpo con todo tipo de basura disfrazada y especiada con sabores.

Es más fácil venderte cosas, es más fácil que no te des cuenta de que te están faltando al respeto mirándote como un producto final. Observándote a través de la información que facilitas en Internet sin cuestionamiento alguno y que te sacan sin esfuerzo. Sólo han de sentarse a esperar todas las que suben, toda la información detallada de toda su vida, y la que saben del resto.

Además de trabajar como negro, les haces el trabajo, vendes tus datos sin saberlo.

Te mueven como títere.

Y encima lo ves gracioso.

Y encima al que trata de no dejarse manipular, los títeres ya se encargan de hacer el trabajo de las altas esferas. Ya se encargarán de marginarlo, de dejar de hablarle, ignorarle, sólo por no juzgar o cometer las burradas (que no siempre se ven al instante) que la masa comete.

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Lo que te anestesia de tu basura de vida, es la comida rápida. Está claro, cómo he podido ser tan ingenua. No tienes tiempo de cocinar, ni de meditar, ni de hablar en vez de gritar e insultar. Eso sí, la mayoría puede tener sucia la mente, el alma y el corazón, pero la apariencia para muchos es vital.

Es vital para muchos obtener placer llevando las uñas pintadas de miles de colores cada semana y el cuerpo oliendo a tigre. El olor no se ve, las uñas sí. Y así con todo lo que se ve. No hablaría de todo esto de no ser porque la mayoría de niños invierte en placeres inmediatos y que dan buena apariencia física, y luego andan por la vida quejándose de no entender nada. Pido disculpas por el juicio de valor, soy humana, no es excusa. Estoy trabajando en la tolerancia.

 

Más allá de contemplar esto como un juicio, veámoslo como una observación de la que nace una explicación.

La apariencia física es importante y no debe ser jamás menospreciada, pero de nada sirve si el cuerpo, la mente, el corazón y el alma agonizan de enfermedad.

De nada sirve ir impecable, si luego no se sabe lidiar y resolver un conflicto. De nada sirve tener un cuerpo impecable lleno de enfermedades y unas relaciones desastrosas.

De nada sirve si el resto de dimensiones no se trabaja.

De nada sirve que un coche sea conducido en automático, sin conductor. La cantidad de personas que podría atropellar sería incontable. Y al final el coche se estamparía y destrozaría.

 

Una buena apariencia no va a resolver los problemas de la vida diaria. La belleza física abre muchas puertas, pero muchas de las puertas que abre conducen al vacío y a la superficialidad.

 

 

Esperar a que todo vaya bien por ser guapo o ir arreglado es de esperar a veces, pero no siempre será así. Es vital desarrollar todo nuestro potencial, para ser mejores de lo que somos ahora. Mejores que cuando vinimos.

La belleza natural no es mérito de nadie. Arreglarse sí, pero tus ojos, son los que son. Tus rasgos los que son, tu cuerpo, el que es. Las personas bellas o feas al natural, no tienen mérito de por sí, más allá de lo que inviertan en su salud y cuidado personal. No se han esforzado por ser así. Sólo nacieron así.

 

A día de hoy, no es justo rechazar o aceptar a alguien por su fealdad o por su belleza. Lo que hay que observar es lo que esa persona hace con esa belleza y qué intenciones la motivan.

 

Realmente mantener el sentido común a día de hoy es complicado. Y complicado es encontrar a otros que lo tengan. A muchos los llaman líderes o revolucionarios con los que hay que acabar porque pueden aportar demasiados beneficios a nuestro mundo. Pero no el concepto típico de líder que entendemos.

Yo sencillamente los llamo adultos.

Personas que fueron capaces de reconocer el sufrimiento, no ignorarlo, y saber que si este era inevitable, al menos saber esperar al trabajo de calidad.

A la vida de calidad. Invertir en salud, filosofía y educación, en la integridad y evolución y no gastar despilfarrando en superficialidades.

Evitar las distracciones y mantenerse atentos a lo realmente importante.

Respetarse, amarse, dejar de verse como un producto y evitar dejarse invadir por los que tratan de faltarles al respeto.

 

Cuando uno tiene miedo de no ser amado por su apariencia o forma de ser, cae antes en la tentación de obtener placer YA, y de comprar toda clase de productos que le harán supuestamente verse mejor. Todos compiten por ser el mejor físicamente. Están más centrados en ofrecerse como pedazos de carne que en escuchar o ver la carnaza que otros como él le imponen.

 

Los más avanzados saben que este no es el camino.

Estos son revolucionarios, son los adultos que reconocen a su niño interior, lo cuidan, lo escuchan y lo siguen. Lo que no es diferente de amarse y prestar equilibradamente atención a la salud, al cuidado físico y a la belleza, siempre y cuando el interior esté en trabajo y renovación contínuas. Y no putrefacto y tratando de ser ocultado o exacerbado mediante comportamientos o capas físicas de superficialidad.

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Es, el SENTIDO COMUN.

 

Sentido común que puede mostrarse en cualquier ser, en cualquier edad, en cualquier género y sexo. Diferenciar y comprender esto implica niveles superiores de comprensión y sabiduría, a la que cada vez más se debe ir llegando.

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