MUERE UN FAMILIAR Y NO SABES EN CIERTOS CASOS A QUÉ PERSONAS AVISAR DEL SUCESO O NO

Muere un familiar o ser allegado. Tanto si es más o menos esperado como si no, el impacto en los seres queridos y conocidos siempre será elevado. Hay casos y casos, habría que valorar cada caso de manera individual pues los factores son únicos e irrepetibles.

Aunque sí podríamos en ciertos casos extraer un factor común.

La diferencia es que en las muertes inesperadas, la familia puede entrar más fácilmente en shock pero no ha soportado la eterna carga gran parte de las veces que suele durar años.

En las muertes más o menos esperadas, si cabe, la familia ha tenido tiempo de ir haciéndose a la idea, junto con el enfermo. Pero han debido soportar una carga de años que ha ido mermando su energía, minando su fortaleza emocional, el soporte y estabilidad de las creencias mentales y su aguante físico.

En cualquier caso, todos están afectados.

Independientemente de la edad, los que se quedan pierden a un padre, una madre, un hijo, hija, sobrino/a, tío/a, abuelo/a, etc. Es inevitable gran parte de las veces que una persona no sufra ante la pérdida de un ser querido.

 

LOS GRUPOS «VULNERABLES»

Pero debo añadir, que existe un grupo de riesgo realmente susceptible ante la expresión y la comunicación de la muerte de un ser querido.

Esos grupos son los que muchos consideran «débiles»:

Niños

Personas muy sensibles

Ancianos

Embarazadas

Personas enfermas

Personas con estados degenerativos a nivel mental, o con límites bajos de comprensión mental (ojo, pero no emocional)

Personas que han perdido a muchos seres queridos

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Personas que han perdido a pocos, pero no han superado el trauma

Personas que permanecen en un duelo bloqueado, negado o estancado durante años, incluso de por vida

Personas con las que el fallecido o familiares no se hablaban o tenían conflictos

 

DILEMA: ¿COMUNICAR LA MUERTE O NO HACERLO?

Si nos damos cuenta, parece que no, pero se trata de un grupo que abarca gran parte de la población. ¿Qué trato de decir con esto?

Cuando alguien muere, los seres queridos en un intento de hacer aquello que muchas veces consideran «lo mejor», lo único que consiguen es generar «karma», es decir, entorpecer más que ayudar.

Los familiares o seres queridos del fallecido, que se consideran más «fuertes» o superiores saben distinguir a los grupos «débiles».

De este modo, debido a la rapidez con la que se suceden los acontecimientos, la muerte, llevar el cadáver al tanatorio, velarlo y enterrarlo o incinerarlo supone un estrés brutal en muy poco tiempo. Unido al miedo, derivado de la incomprensión suelen evitar comunicar la muerte del fallecido a esas personas del grupo de «riesgo» hasta que no ha pasado unos días o cierto tiempo.

Si bien es cierto que en algunos casos el comunicarlo muy de golpe a algunas personas de este grupo suele ser contraproducente, en la mayoría de casos, aunque no lo parezca no lo es. Ahí se debe fortalecer y estar muy atento al discernimiento. Muchos finalmente pecan más por prudencia que por exceso. Aunque yo no lo llamaría prudencia, sino miedo. Miedo a ver sufrir a otro ser querido, miedo de empeorar un conflicto ya existente. Esto es normal, pero es importante tener en cuenta todas las consecuencias de cada decisión. A veces callar, será sabio, y otras será ignorante.

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Con toda la mejor intención del mundo, se trata de evitar informar hasta que ha pasado todo y el cuerpo ha sido enterrado.

Frases que justifican este comportamiento son:

«Es un niño»

«Es muy joven»

«Es disminuido psíquico, no se entera»

«Es muy sensible»

…etc, etc, etc…

Acudí a muchos tanatorios y entierros, y el comportamiento de muchos era el mismo. Y con frecuencia, los resentimientos que se generaban en las personas que no habían sido avisadas, y que por tanto no habían acudido eran mayores con más probabilidad.

«No se lo vamos a decir hasta que haya pasado todo, hasta que esté enterrado/a, quemado/a e incinerado/a»

 

UNA BUENA INTENCIÓN JAMÁS OCULTA EL MIEDO. ACTUAR DESDE EL MIEDO, GENERA CONSECUENCIAS NEFASTAS

Bien, con la buena intención de proteger, muchas veces lo que se logra es todo lo contrario. Postergar e incluso agravar la relación con el familiar que merece ser informado.

Repito hasta la saciedad, es cierto que habrá casos en que será mejor ir poco a poco, y será preferible comunicarlo cuando el familiar que lo sepa esté un poco más calmado. Tan irresponsable según las situación es ocultar la muerte a un ser querido por miedo a verle sufrir, como comunicarla precipitadamente en un estado de ansiedad sin control. Todo depende. Siempre digo, todo depende del contexto y de lo que cada uno considera correcto en ese momento. Y sus equivocaciones le harán aprender y saber cuál es la respuesta correcta para aplicarlo mejor con el tiempo.

Pero por lo general, insisto en que la tendencia es no decirlo.

 

EJEMPLOS

Pongo un caso.

Un muchacho de 11 años, muy unido a su abuela. Se ha marchado un fin de semana de excursión con sus padres. Los padres reciben la noticia, esperada o no, de que la abuela ha muerto. Los adultos deciden turnarse para quedarse con el joven y poder acudir todos a velar el cadáver, pero ocultando en todo momento el suceso al muchacho mientras se quedan con él. Deciden no contárselo y esperar a que el familiar haya sido enterrado.

La justificación es, mantener la creencia mental de que es muy sensible, no tiene edad para sufrir o que ya tendrá tiempo de ver muertos.

La intención es noble, pero no por ello valiente y/o correcta.

Tu miedo, no justifica evadir la opción correcta, por dura que sea.

La mayor parte de las veces por no decir todas, no se dice por miedo a no poder soportar mayor sufrimiento en los que están vivos.

Bien, al muchacho no se le dice. El trauma estará asegurado.

Expliquemos el porqué.

Imaginemos ahora que usted se ha marchado por trabajo. Usted tiene 30 años. Es supuestamente una persona fuerte de alma, ¿no?

Fallece su madre. No le avisan porque le consideran sensible y no desean verle sufrir, paradójico que esto sea un acto egoísta.

Esperan a que su madre esté enterrada para decírselo. Total, van a amargarle el trabajo sin necesidad, total, se enterara luego.

Bien, me dirán que no es lo mismo, que no es lo mismo ir de vacaciones que de trabajo, que no es lo mismo un padre que una abuela, que no es lo mismo tener 11 que 30.

¿Le gustaría descubrir que su madre ha muerto?

¿Que con la mejor intención o sin ella, al final le han mentido?

¿Que no ha podido despedirse y no podrá volver a hacerlo físicamente?

¿Le gustaría?

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Sinceramente, la mayor parte de las veces, por no decir casi todas, el menos putrefacto de todos los que hay en un velatorio es el cadáver. Al final, la persona con toda la buena intención siente que le han mentido al fin y al cabo.

El niño cuando creció, desarrolló enormes traumas con la muerte, asoció todas las muertes a esa en que las cosas se hicieron mal. Perdió la confianza en sus seres queridos, e incluso llegó a sentir que jamás perdonaría a su familia por haber ocultado la muerte de la abuela. En otros casos, podría entender que se hizo por su bien.

Hacer las cosas por el bien de alguien no siempre sirve. SOLO UNO MISMO SABE Y DECIDE LO QUE ES BUENO PARA ÉL O NO CON LA INFORMACIÓN ADECUADA REVELADA CON EL MAYOR AMOR POSIBLE.

CONTARÉ UN SECRETO, LO PUEDEN DESCUBRIR USTEDES MISMOS. SI SE FIJAN UN POQUITO, VERÁN QUE SOMOS ALMAS, Y QUE ALGUNAS TIENEN MÁS CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN Y PERCEPCIÓN EMOCIONAL QUE USTED. LA UNICA FORMA DE COMUNICACIÓN UNIVERSAL, ES EL LENGUAJE DE LAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS. ESTA ES POTENTE E INNATA EN TODOS LOS SERES NECESARIA PARA ADAPTARSE AL MEDIO, SIN IMPORTAR SI HAY UNA LIMITACIÓN MENTAL O FÍSICA, Y MUCHAS VECES INDEPENDIENTE DE LA EDAD.

Las emociones son lo que se genera en nosotros de fuera hacia dentro ante un estímulo. En respuesta a ese estímulo, la expresión de la emoción que sigue una vía de dentro hacia afuera para mostrarla se denomina sentimiento.

Cuando el familiar conocedor de la noticia, sabe sin comprender, en el fondo no sabe y se deja dominar por el miedo. No es consciente de que el miedo expresado se transmite como la pólvora. El resto lo va a percibir, sea un niño, anciano, enfermo…etc. Van a percibir que algo no va bien. Se puede tener corta edad, limitación mental, una enfermedad….etc pero las almas no son tontas. Saben lo que sucede. Tengan, 8 u 80. Tengan un coeficiente intelectual de 130 o de 70. Las sentimientos proceden del corazón, y son la vía de acceso al alma y del alma.

En el trasfondo de la cuestión, para esa alma que no ha sido informada, no hay nada más duro que lo siguiente:

 

CONSECUENCIAS DE OCULTAR LA MUERTE DE UN FAMILIAR A OTRO SER QUERIDO

Lo que ese ser querido experimentará antes o después será esto:

  1. Rabia, se sintió traicionado. Aún cuando trataban de protegerle ocultándole la verdad, siente que se le ha negado la oportunidad de despedirse, de ver por última vez de cuerpo presente al difunto. NO VER AL DIFUNTO DE CUERPO PRESENTE, POR VIOLENTO QUE HUBIESE RESULTADO EL HABERLO VISTO, ES UN DUELO ESTANCADO SEGURO en etapas posteriores. Ahora ya es tarde, la persona siente que no puede dar marcha atrás. No puede creer que esa persona ha fallecido porque su subconsciente no lo ha visto con sus propios ojos. Debe limitarse a creer lo que otros le han dicho. El dolor es tan intenso que el cerebro no deseará creerlo sin pruebas. Seguirá creyendo en lo más hondo de su alma que tal vez el cuerpo siga vivo por ahí en alguna parte. La última vez que se le vio estaba vivo.
  2. Se siente infantilizado. Se verá a sí mismo como alguien fuerte, merecedor del amor y la verdad. Sentirá que los demás no son nadie para juzgar cómo va a tomarse la noticia. Y que ha sido tratado con egoísmo, se le ha mentido. No importa la excusa o la intención, al final se le ha mentido, se siente excluido. Se dará cuenta de que le ven como a alguien en quien no se puede confiar, a quien no se le podrá decir nada porque se presupone que es débil y no podrá soportarlo y perderá la confianza total. A veces muchos se sorprenderían de la forma tan natural con la que niños, ancianos, enfermos, jóvenes, sensibles… enfrentan la muerte. Precisamente ellos son más sensibles a todo y día a día han de lidiar con miedos y limitaciones que una persona supuestamente fuerte no toleraría ni alcanzaría a comprender. Están más acostumbrados al dolor y más curtidos. Un niño no conoce el miedo, más que cuando lo transmiten los adultos. Son los que tienen miedo a ver sufrir a otro familiar los que han de trabajar sus miedos.
  3. El trabajo para él será más duro que el del resto de familiares. Todos necesitan perdonar a la vida, a su Dios o cada uno lo que quiera y al familiar por haber muerto. El ser querido que se ha sentido traicionado, deberá además, hacer un trabajo extra de comprensión, compasión y perdón (por ese orden) hacia todos aquellos que ocultaron la verdad. Muchos no logran perdonar, y los que lo hacen, necesitan enormes dosis de energía, tiempo y paciencia.
  4. Establecer la confianza en asuntos importantes será más difícil. El sentimiento de rechazo es muy potente, y puede destrozar la vida de una persona, si no comprende a transcender el sufrimiento o no recibe ayuda de personas con comprensión o sabiduría.
  5. Tal vez para la persona a la que se lo han ocultado sea más doloroso no haber recibido la noticia a tiempo que la propia muerte de su ser querido

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APRECIACIONES

Una mente limitada distingue, equivocadamente entre débiles y fuertes. Sólo se fija en otras mentes, en la capacidad de entender y pensar, no en la capacidad de sentir, no en sus sentimientos. Todos nos podemos mostrar fuertes o débiles dependiendo del caso. No somos dioses, aún.

El corazón no entiende de pensamientos, entiende el lenguaje de la emoción-sentimiento al que TODOS tenemos acceso.

La persona que no revela por miedo, es la que ha de trabajarse su miedo. Por miedo, no sólo dejas de comunicar esta noticia cuando el hacerlo podría ayudar a otros.

Por miedo, se espera a la muerte para decir «te amo, perdóname o te perdono».

Por miedo, se espera a que sea el otro el que dé el primer paso.

Por miedo, la gente esconde lo que siente destrozando a su entorno y a sí mismo.

Por miedo, muchos se precipitan.

Por miedo, muchos no hacen nada, no viven.

Por miedo, se es esclavo del miedo.

 

ERRORES

Es cierto que en algunos casos, a la larga, la persona agradecerá que no se le hubiese dicho de forma precipitada, o en ciertas etapas de la vida. Pero son los casos menos. Lo digo por propia experiencia, y porque lo he visto hasta la saciedad en mi vida y trabajo. En cualquier caso, a mí siempre me gustó estar informada por pequeña o sensible que fuese.

Pongámonos en la piel de la persona que oculta. Esa persona siente miedo. La herramienta que mejor le funciona es cerrarse para no sentir más dolor. No por ver cómo el otro sufre, sino por no sufrir ella misma al ver cómo el otro sufre.

El miedo comienza a buscar justificaciones muy lejanas al amor, y la comprensión. No considera que esas noticias se puedan comunicar sin hacer daño. No es capaz de ver que las cosas se pueden explicar de muchos modos, con la comprensión suficiente.

Trata de evitar sufrir, evitando sufrimiento al otro. ¿Realmente ocultando la muerte de un ser fallecido se va a evitar que la persona a la que se le oculta sufra?

El sufrimiento será inevitable. ESTO ES VITAL COMPRENDERLO Y ACEPTARLO SI NO SE DESEA MAYORES DOSIS DE SUFRIMIENTO A LARGO PLAZO O INCLUSO DE POR VIDA PARA TODOS.

Pero cada uno necesita su tiempo para aprender, y es respetable.

 

¿QUE SUCEDE SI SE LE DICE LA VERDAD A LA PERSONA, Y NO SE OCULTA LA MUERTE DEL SER QUERIDO?

En algunos casos, podrá ser contraproducente.

Pero si se hace con confianza y todo el amor del mundo, por más dolor y desgarro que se esté experimentando, con el paso del tiempo uno se dará cuenta de que aún cuando en ese momento dudara de si hizo bien o no, verá que hizo lo correcto. Aquello que necesitaron todos para aprender a discernir.

En el caso de comunicarlo y sabiendo que al final no pasa nada. Si el sufrimiento es inevitable, ¿qué más da que la persona se entere cuando todo haya pasado a que se entere antes?

Si de todos modos, esa persona va a sufrir, al menos cuanto antes lo sepa, más partícipe e integrado dentro de la comunidad familiar o social podrá estar. Pongamos que a esa persona se le comunica. Sentirá dolor, PERO MENOS del que sentiría si no se hubiese enterado hasta más tarde una vez pasado todo. Además aún cuando todo esté sucediendo rápido, sentirá que se le ha concedido el tiempo y la oportunidad para despedirse, para ver y dar el último adiós. Y podrá sentir que el resto de familiares está igual de desconsolado que él y podrán comprenderse y brindarse apoyo con más facilidad. En su mano estará el acudir o no al velatorio, entierro, incineración o no. Pero al menos desde el conocimiento y la verdad, podrá tener más capacidad y poder de actuación con respeto mutuo. Se le da LIBERTAD de decidir. El libre albedrío con el que llegó a este mundo. Si se le oculta, se anula su capacidad de decisión y de aprendizaje. Con el tiempo el sufrimiento pasará, pero quedará una sensación que le permitirá resolver el duelo en comunidad con mayor facilidad.

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Tendrá el recuerdo y la memoria grabada en sus células (y que saltará en situaciones similares) de que confiaron en él, de que le dijeron las cosas con la mayor serenidad posible pese al miedo. De que se le dio una oportunidad, se le dijo la verdad y no se sintió rechazado por ser sensible, joven, pequeño, limitado, anciano, enfermo o delicado. Dará ejemplo con sus descendientes y pequeños. No se le enseñará indirectamente a mentir por miedo. Aprenderá a encarar el miedo con madurez y a revelar los sentimientos y la verdad aún cuando la elección no sea fácil.

Puede que si se le ha mentido, o bien actúe igual, o jamás esté dispuesto a hacer sufrir a nadie del modo en que se le hizo sufrir a él.

LECCIÓN:

NO SE HA DE PRESUPONER JAMAS EL CÓMO UNA PERSONA SE VA A SENTIR O REACCIONAR ANTE ALGO. ESO ES ALGO QUE A VECES NI LA PROPIA PERSONA SABE.

TENEMOS QUE APRENDER A CONVIVIR Y ACEPTAR QUE NI SIQUIERA NOSOTROS MISMOS SABEMOS DE LAS GRANDES MARAVILLAS O DESTROZAS QUE PODEMOS SER CAPACES ANTE LOS SUCESOS MÁS CONSTRUCTIVOS O LOS MÁS DESTRUCTIVOS QUE NOS SUCEDEN. EL ÚNICO MODO ES ATREVERSE A VIVIR, ATREVERSE A EQUIVOCARSE, ATREVERSE A APRENDER.

abrazo-a

 

 

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