¿QUE PASA CUANDO LOS PADRES NO EXPRESAN SU RABIA?

 

He conocido muchos casos muy cercanos de progenitores, el esfuerzo que ha implicado desarrollar sabiduría para lograr este escrito está grabado con sangre.

Y vidas.

Vidas y vidas de generaciones y generaciones de adultos que tras miles de años aún no han aprendido. Y siguen sin aprender al repetir el comportamiento de sus padres.

Los que han mejorado aún no son suficientes.

Este escrito es duro, pero hay que comenzar a ser conscientes de nuestros actos. Criar a un hijo es una gran responsabilidad, más de lo que la mayoría cree. Muchos no son capaces de imaginar la cantidad de cosas que influyen a la hora de traer un niño al mundo.

Ni tan sólo imaginan las cosas que les influye a ellos mismos.

Pongamos el caso, que suele ser el más frecuente aunque también se dan casos de hombres. Algo que llevaba pasando hasta hace poco, y aún sigue resistiendo a veces este modelo familiar que ha dejado graves consecuencias por la ignorancia y por tanto por la incomprensión de todos.

Ahí va:

Madres trabajadoras que no pasan tiempo con la familia porque tienen que trabajar para mantenerla. Casadas con hombres que dejan de trabajar cuando entran por la puerta porque están cansados. Ellas se encargan de todo, de las tareas de casa, del cuidado de los niños, además de trabajar muchas horas al día fuera, a veces en dos sitios o algunas incluso, más.

No se sienten apoyadas por sus maridos, los niños son pequeños o están haciéndose mayores y aún no tienen edad para ayudar en casa más allá de recoger su plato cuando acaban de comer o sus juguetes cuando acaban de jugar. Bien.

Muchas veces se da el caso de que los hijos crecen y no ayudan en casa, y el marido tampoco. Todo se lo traga la madre. No es cuestión de buscar víctimas.

Siento mucho para esas madres trabajadoras decir esto, pero muchas veces reciben las consecuencias de sus propias decisiones. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Ahora el karma lo pagamos justos y pecadores.

Todo el mundo se queja y nadie se para a pensar un poco. Es necesario ver más allá de lo visible si no queremos chocar…

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Bien, mujer. Insisto, aquí no se trata de buscar culpables, pero sí de reconocer que hay un problema que viene de una falta de responsabilidad, que a su vez procede de la ignorancia.

Te casas con un hombre al que supuestamente amas. Tienes hijos, lo desees o no, te sientas forzada en cierto modo o no. Bien por la presión social, o la propia presión auto impuesta de ver que pasa el tiempo, y no tienes hijos como el resto del mundo. Él va a trabajar y tú también, o bien sólo estás de ama de casa, que ya es bastante trabajo no reconocido.

Vuelves a casa agotada después de trabajar 12 o 16 horas diarias, y sigues trabajando al llegar a casa. Parir y tener niños es un trabajo duro, y más trabajando fuera y no viendo a tus hijos. Y si se ponen enfermos ni te cuento, todo parece que recae sobre ti. Criarlos y ayudar a que el cuerpo se cuide y recupere de todo lo que he mencionado ya es prácticamente una misión imposible para muchas, tal y como la sociedad lo plantea todo, tal y como obliga a muchos padres (y a los que no), y tal como muchas mujeres se imponen sin saber, más carga de la que ya llevan.

NO PRETENDO JUZGAR A NADIE. REPITO NO ESTOY JUZGANDO A NADIE.

UNA COSA ES JUZGAR, Y OTRA ES IGNORAR LA SITUACIÓN. NO VAMOS A DEJAR DE RECONOCER QUE HAY UN PROBLEMA GRAVE Y QUE LO QUE SUCEDE HOY ES DEBIDO A LO DE AYER. ES NECESARIO ESTAR DISPUESTO A ASUMIR, COMPRENDER Y ACEPTAR LOS ERRORES PARA AVANZAR, CAMBIAR LO QUE NO FUNCIONA O HACE DAÑO PARA HACERLO MEJOR.

IGNORARLO SIGNIFICA INCURRIR EN UNA DEUDA QUE HABRÁ QUE PAGAR ENTRE TODOS (AÚN MÁS) Y MÁS DURAMENTE SI NO SE TOMA CONSCIENCIA Y ASUNCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD DE LOS ACTOS TOMADOS.

Bien, supongo que más de una se siente identificada. Yo misma necesite llegar a extremos que no me correspondían para cambiar, por doloroso que resultara en aquel momento, ahora doy gracias y veo que fue necesario.

Para poder alzar la voz y representar a un colectivo de familias de los que la sociedad es responsable, pero que a su vez estos también son responsables de moldear lo que el esquema de la sociedad acaba conformando al final.

Insisto que no todos los casos son iguales y hay circunstancias y circunstancias.

Pero decido escribir esto porque lo he vivido, y muchos hay como yo. Y muchos de nuestros padres pasaron por lo mismo, pagando las deudas de sus propios padres, y así si hacemos un recorrido al árbol genealógico hacia atrás.

Basta con unas cuantas consultas de pacientes, la observación del comportamiento de cuantos más padres mejor a lo largo de mis 29 años de vida, y de un conocimiento exhaustivo de la historia y las vivencias de nuestros antepasados. Hablo del comportamiento de lo que vienen arrastrando. Y que las nuevas generaciones van pagando.

Sencillamente creo que las nuevas generaciones, siempre acaban hartas de los errores que cometen sus antepasados y tratan de subsanarlos. Si no es a través de una conducta, lo será a través de una enfermedad, aparentemente inexplicable para muchos, y muy comprensible para un número reducido de la población mundial.

Y los antepasados que hayan creado con esfuerzo, situaciones más cómodas donde sus descendientes vivan, estos no lo valorarán, derrocharán, y vuelta perico al torno.

Hasta aprender…

Todo ser tiene (vivos o muertos) 2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 tataratatarabuelos, 64 tataratataratatarabuelos….y así… (sin contar los añadidos como gente adoptada, divorcios, separaciones y nuevos casamientos…un cacao de mucho cuidado).

Eso es mucha gente… que ha enseñado valores positivos y no tan positivos en un intento de adaptación al medio a lo largo de los siglos. Sin juicios.

¿Os dais cuenta de los lazos que nos unen? Si vais a un cementerio a investigar acerca de vuestro árbol genealógico para saber de dónde venís, y cuál es parte importante de lo que os condiciona e influye os llevaréis sorpresas; y más si alguien dos o tres generaciones previas a la vuestra os las puede contar.

Toda tu familia está allí, el apellido de uno, está enlazado con el de otro, y esos a su vez con otros hasta cerrar el círculo. De hecho si nos remontamos hasta lo «perdido», el mundo es nuestra familia.

Todos somos familia, visto así.

Tiene sentido que ciertos patrones se hayan transmitido millones de veces y millones de veces. No es raro detectar el patrón que describo.

Estamos todos en plena búsqueda de mejora, consciente o inconsciente.

Las enfermedades y los problemas están empujándonos a buscar el origen, para curar y sanar lo que sigue apareciendo y que provoca dolor.

Bien, seguimos. La información que nos han enseñado hasta hace unos cuantos años, que hemos aprendido, imitado o realizado en contrariedad con los padres ha dejado el siguiente resultado:

Hombre trabaja fuera de casa.

Mujer trabaja dentro de casa.

En muchas ocasiones también ambos dentro y fuera de casa. Y muchas veces todo era lo mismo. Antes de que tuvieran lugar los movimientos migratorios del campo a la ciudad, prácticamente todos vivían y trabajaban en su casa, en el campo. Para subsistir de él. Los hijos se tenían para sacarlo adelante, pero había más bocas que alimentar. Las consecuencias de la falta de tiempo dedicado a los hijos las vivimos ahora.

¿Qué pasa con un padre o una madre que pasa el 100% a trabajar sin descanso?

¿Qué pasa si uno soporta en algún momento más carga que otro?

El hombre soporta duras tareas sí, una mujer ha de aguantar un embarazo y un parto en esas condiciones.

Supuestamente una crianza es para ambos padres pero el peso recayendo en la mujer. Aún seguimos viéndolo. O tal vez no lo vemos, pero hasta mi generación de los 80 seguía pasando. Como digo cada vez menos pero pasa demasiado y no hemos espabilado.

Bien, asumiendo tanta carga de trabajo a nivel físico, mental, emocional y energético. Sí, el hecho de que sólo recientemente  se hable abiertamente de psicología sin miedo (sin sociedades secretas para privilegiados de por medio), no significa que nuestros antepasados no hablaran ya de esto, se lo plantearan, tuvieran emociones, campos energéticos magnéticos irradiados de su cuerpo o recurrieran a la psicología.

Lo hacían igual que nosotros pero con menos conocimiento en general.  O más, pero era reprimido por protección. Y venimos arrastrando esa incultura pues dedicaban mayor tiempo al trabajo. No todo el mundo podía estudiar, pero sí observar.

¿Y quién tiene tiempo, ganas y energía para observar bajo esas condiciones de presión? Muy pocos.

Tanto ellos, como nuestros padres, como muchos hoy en día que generan su propia descendencia. ¿De qué modo uno se anestesia? ¿De qué modo una vía de escape?

Hay muchas:

– Adicciones (comida, bebida, drogas, a costumbres…etc.)

– Maltrato físico (sacar la correa y propinar palizas, lo normal de la época, ¿no? Me sangra los ojos sólo de imaginar y escuchar las historias de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos…etc.)

– Guerras

– Maltrato psicológico

El maltrato físico generado especialmente por los hombres fue rasgo típico de machismo que hizo que muchas mujeres desarrollaran formas ocultas de canalizar su rabia.

Ellos literalmente mataban a palizas, ellas sutilmente sólo podían recurrir a la agresividad verbal para poder sobrevivir: la manipulación.

Ambos comportamientos nacidos de una rabia e ira desatadas. La represión provocaba la explosión.

No nos confundamos, así a lo largo de la historia. Idas y venidas, idas y venidas. Y ya se hace necesario dar un gran salto. El mundo no nació con nosotros. Ni siquiera con los tataratatarabuelos de nuestros tataratatarabuelos.

El maltrato físico aún no se ha erradicado pero parece que muchos nacidos a partir de mediados del siglo XX comenzaron a controlarlo debido al dolor que les causó y decidieron no repetir lo mismo con su descendencia. Como en tantas y tantas etapas de la Historia.

¿Os suena la represión de la época victoriana? ¿O la liberación en los 70?

Pero hay algo más…

¿Qué causa todo esto, todas estas vías fáciles de escape?

Fácil, y muchos no se han dado cuenta:

RABIA MAL CANALIZADA

RABIA EXPRESADA SIN CONTROL

Creo que se lee bien, había pensado en ponerlo más grande. Es posible que muchos todavía no comprendan. Es normal, forma parte del aprendizaje.

En esta vida, unos están en párvulos, otros en primaria, otros en secundaria, otros en Bachillerato, otros en la Universidad y otros van para catedráticos. Muy pocos se salen de la rueda. Pero los hay. No nos confundamos, las edades no tienen nada que ver. Hay ancianos que se comportan como niños, y siempre lo fueron. Niños que parecen ancianos sabios. Niños que parecen niños, ancianos que parecen sabios. Adultos que son niños, adultos que son niños. Las posibilidades dentro de la pista de este baile son infinitas.

Pondré un ejemplo sencillo. Un caso verídico.

Por respetar la confidencialidad, no nombraré ni daré más detalles de los que necesitemos saber para entender esto.

Conocí a una persona hace muchos años, y mantuve amistad durante 12 años.

Por diferentes razones estaba llena de ira. El sentimiento de odio lo tenemos todos, la diferencia entre unos y otros es la conciencia de él y por lo tanto de la responsabilidad de autodominio.

La observé, no me hizo falta mucho tiempo para reconocer lo que había en ella pues por aquel entonces yo estaba empezando a aprender a controlar mi rabia. Mi rabia tragada hacia adentro provocó en mi enfermedad y mucho sufrimiento a muchos, pero jamás llegué en esta vida a los tintes a los que esa persona, y muchas que me rodeaban.

Hay personas que la rabia la tragan hacia ellos mismos. Otros la sueltan a los demás. Y unos pocos la canalizan a solas. Yo antes que dañar a nadie, me dañaba a mí, hasta que la enfermedad me ayudó a entender que debía canalizar esa rabia a solas. Y era tan importante como respirar, como cagar y soltar lo que no necesitas tras absorber los nutrientes del aprendizaje. A medida que la expresaba de forma controlada fui mejorando de salud a pasos agigantados. Pero las personas que me rodeaban, en su gran parte, la escupían sin control, sin darse cuenta de lo que hacían.

Ella fue una de ellas.

Le expliqué que era de suma importancia expresar la rabia en momentos que ella pudiera elegir para sacarla de forma controlada, a solas que era el único modo de no perjudicar a nadie, ni siquiera a sí misma.

Yo lo había probado ya, requería un esfuerzo, no es fácil.

No pareció haber dado importancia a mis palabras hasta que lo experimentó por sí misma, y de la manera más cruel. A veces uno necesita estamparse contra un muro para saber que no ha de pasar por ahí. Otros no necesitan eso. Sólo, lo saben.

Cuando las personas no desean esforzarse un poco para aprender por las buenas, la vida les da un palazo que las deja tiesas.

Si no captan la señal, esa ira se incrementará acrecentando el círculo vicioso. La manera de romperlo es ser consciente por las buenas, o por las malas. Yo necesité una enfermedad para comprender. Ella una muerte. Y mucho más.

Y muchos mucho más.

Y muchos, mucho menos.

Ella tenía un gato al que amaba como a un hijo. Estaba agotada y rabiosa por su vida con la que no parecía estar contenta. El gato un día hizo algo que nunca había hecho. Saltó encima de la encimera a comer algo que ella había preparado. Lo espantó y tomó la escoba para darle una lección, pero sin desear perjudicar al animal. Al empezar a golpearle, se sintió liberada y a la vez poseída. No podía parar. La vida escogió un momento para soltar la rabia. Un instante que ella no había deseado escoger por comodidad. El gato murió a las pocas horas, destrozado por dentro. Me llamó llorando.

¿Qué podía decir? Necesitaba pasar por eso. Otro día me gritó por teléfono sin razón. Finalmente al día siguiente recapacitó y llamó para pedirme disculpas. Yo la perdoné porque entendí, pero le dije que no volviera a hacer eso nunca más conmigo, ella había necesitado aprender la lección. La lástima es que habría podido aprenderla de un modo más sencillo, por muy duro y engorroso que le pareciera cuando le expliqué. Pero eligió la oscuridad para aprender.

Lo mismo sucede con dos padres que trabajan sin cesar y no buscan un momento para expresar su rabia de forma controlada. Esto significa elegir el momento, el espacio tranquilo, a solas, donde uno pueda golpear objetos sin repercusiones (almohadas, colchones, cojines…) para nadie, ni para nada.

Muchos dirán que no hay tiempo. Sinceramente, llegados a extremos, yo prefiero perder un par de horas a la semana o una hora a la semana, mientras alguien cuida de mis hijos para luego darles todo mi amor y cariño y educarles con amor pero firmeza. Prefiero invertir por duro que parezca esas horas a la semana durante una etapa de mi vida y prevenir, antes que soportar toda una vida hasta la muerte llena de resentimientos y conflictos familiares que como una metástasis se extenderá hasta las ramas de mis biznietos, o quién sabe qué más.

No exagero, sólo comprendo.

Lo ideal, es plantearse estas cosas y trabajarse al máximo lo que uno pueda, antes de tomar la decisión de traer un bebé al mundo, que no será bebé siempre. Eso es lo que hay que entender.

Hay casos de violaciones, roturas de preservativos…etc. Y la vida se abre camino. Bien, esas cosas no ayudan, pero en esos casos que la madre no sienta culpa, siempre hay oportunidad de cambiar las cosas y de sanar, hasta dentro de un mismo embarazo y un mismo parto. El bebé agradecerá mucho sentirse apreciado ya desde el vientre materno, por muchas desgracias que hayan ocurrido,  y sienta que la madre está implicada en sanar heridas y traumas.

Retomando.

NO SE TRATA DE CALLAR, NI SE TRATA DE GOLPEAR CON PUÑALADAS DE RABIA A TRAVÉS DE ACCIONES, PALABRAS Y PENSAMIENTOS.

SE TRATA, PRIMERO DE CANALIZAR LA QUE HAY, DE CANALIZARLA. LO QUE ES EL TRATAMIENTO.

SEGUNDO, DE COMPRENDER, Y DE COMENZAR A PONER LÍMITES ANTE SITUACIONES A LAS QUE ANTES NO PONÍAMOS Y QUE SABEMOS QUE SON GENERADORAS DE RABIA EN NOSOTROS. LO QUE ES LA PREVENCIÓN.

 TOMAR DECISIONES ACORDES EN LA MEDIDA QUE PODAMOS QUE NO NOS HAGAN ESTAR RESENTIDOS CON NOSOTROS MISMOS NI CON NADIE. Y SI LA RABIA APARECE HABLAR CON LA PERSONA EN EL MOMENTO DEL SUCESO, O SI NO ES POSIBLE EXPRESARLA DE FORMA CONTROLADA.

RETENERLA SIN ENTENDER LA LECCIÓN ES UNA BOMBA DE RELOJERÍA.

 

Si un padre o madre está descontento con su vida, puede que sea por circunstancias que no ha elegido O NO HA COMPRENDIDO. Pero muchas veces, hay decisiones que se han tomado por voluntad propia.

En cualquier caso, mujer, madre. Si estás resentida con tu marido porque no te ayuda como querrías, deja de aguantar. ¿Cuánto vas a esperar? ¿Cómo esperas que el hombre te ayude si no se lo pides, si le maldices en silencio?

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 MIEDO

Si se lo dices y no te hace caso, y sabes que la carga se puede repartir entre los dos, prefieres esperar y dejar pasar los años.

MIEDO

¿Cuánto tiempo se puede retener la rabia?

EXPLOTARÁS.

Si no te RESPONSABILIZAS de SACAR tu ira de manera controlada, de poner límites, de decir cómo te sientes, no esperes que las cosas cambien por sí solas. Si tus hijos ya son mayores y no te ayudan y sientes que tienes que hacerlo todo tu, plantéate si tú y/o tu pareja lo consentísteis.

Sacas la rabia con quién menos culpa tiene. Con tus hijos. Puede que estos no te ayuden. Pero revisa cuál es la razón por la que no te ayudan.

Y valora el caso de que tu resentimiento te haga esperar a que ellos adivinen que tú estás resentida y que quieres ayuda. Eso no es ser honesto. No te enfades si ellos te ofrecen ayuda, y tú enfadad respondes «NO», entrando en el juego de víctima para hacerles sentir culpables y que se acerquen. Si ellos son sinceros, y tu has dicho que no quieres ayuda, te respetarán. Has de aprender a ser sincera con lo que sientes, con lo que pides, y alinearlo con lo que haces.

Hay hijos que te respetarán cuando digas que no quieres ayuda cuando en realidad sí la quieres. Y que tal vez te ayuden, o no. Recuerda que si es tu casa, es tu casa para todo, tal vez ellos no se metan en cómo tu o tu pareja manejáis vuestra casa.

Habrá hijos que se aprovechen la situación cuando digas que no quieres ayuda cuando en el fondo sí la quieres. Revisa, si has consentido a tu marido que fueses sólo tú la que lo hiciera, si has consentido a todos. Revisa si fuiste tú quien consintió, aunque fuese sólo por una vez. Muchos se acostumbran. Revisa si tu marido y tú, o sólo tu pusiste límites y fue de tu hijo de quien procedía la rebeldía. En cualquier caso, gran parte de la responsabilidad de las cosas que se utilizan en la casa también es de ellos. Es vital para que la familia funcione instaurar unos pilares básicos. Unos lo hacen antes de formar familia. Otros viven duras experiencias de sufrimiento para cambiar las cosas desde la base, porque ninguno lo estaba haciendo bien.

En todo caso, siempre es momento de hacer un reparto de tareas. Y si las costumbres están estancadas, a veces las cosas se han de plantear seriamente, y llegar a tomar medidas bruscas. Cada uno que imagine lo que sienta.

El marido lo elegiste TÚ, salvo que te forzaran a casarte, donde las cosas cambian. Sabías como era…¿Esperabas cambiarlo?

Los hijos salieron de ambos. Si tus hijos no te ayudan, no les eches la culpa a ellos por no haber sido tú capaz de no pedir ayuda. Ellos tal vez deban aprender que las cosas no se hacen solas y necesitarán vivir una dura experiencia que les enseñe a valorar las cosas, siempre y cuando tú dejes de hacérselas.

MIEDO

En otros casos, es posible que tengas hijos y que sí te ayuden. Tal vez tus hijos, o alguno de ellos te haya ayudado y tú no hayas sabido valorarlo. O le hayas exigido más sin dar las gracias. No presupongamos lo que uno está obligado a hacer o no, a saber o no. Del mismo modo, a ti no te gusta que tu familia presuponga que eres tú quien ha de hacer todo. Nunca está de más dar las gracias. La gratitud enriquece las relaciones.

Si tienes hijos y eres muy exigente con ellos, y ves que ya no te ayudan, pero durante mucho lo hicieron. ¿Qué ha pasado?

SIGUE, SIGUE, SIGUE CULPÁNDOLES.

SACA LA RABIA DE FORMA DESCONTROLADA CON TUS HIJOS, HASTA CON LOS QUE TE AYUDABAN Y SE CANSARON DE DÁRTELA. QUE TAMBIÉN LOS HAY A PUÑADOS.

SI HAN ACABADO SIN ENERGÍA, TE QUEJARÁS DE QUE NO AYUDAN. ¿CUANTAS VECES LO HICIERON Y TÚ NO LO VALORABAS…?

Este es uno de los grandes motivos por los cuales miles de familias acaban destrozadas. Y no sólo eso, perpetúan un patrón muy peligroso en las nuevas generaciones.

Y digo más, este es el mismo patrón que instaura un jefe en su empresa.

Lo mismo es, alguien a cargo de otros tantos, que repite el patrón que vio desde su niñez, y lo extrapola por donde va, y se expande más rápido que la pólvora.

Si los valores se basan en el amor no hay problema.

Si los valores se basan en el odio, egoísmo y resentimiento, podéis imaginar los estragos que hará en el mundo.

¿Os sorprende que el mundo esté como esté?

Hay casos donde muchos ya han aprendido, los hombres y las mujeres, trabajan dentro y fuera de casa, hay respeto, con o sin hijos. Y los que tienen hijos también están concienciándose de la importancia de no hacer sufrir lo que ellos tuvieron que pasar.

De forma natural cada generación tiende a no repetir los errores que sus padres cometieron con ellos. Evitándolos a veces lo logran, y otras veces acaban igual o peor que los padres. Pero esto es el aprender. En cualquier caso, hay que seguir trabajando y puliéndonos todos en esto.

Es vital para alcanzar y mantener una sociedad armoniosa.

En el caso de los hombres no hacen nada, ya está la mamá o la esposa para hacérselo todo. Es lo que han visto, es lo que les han consentido. Muchas se quejan de la carga que llevan, pero son incapaces de hacer que sus hijos muevan un dedo desde pequeños con una disciplina para recoger la mesa o sus juguetes. Delegan en las hijas, que muchas veces hartas, acaban agotadas como ellas. Ellas mismas propician el ciclo para después quejarse. Hay mujeres que son más machistas que los propios hombres.

En otros casos es el hijo el que lleva la carga y se sobreprotege a la hija. Los favoritismos hacia los hijos, o los miembros de la familia, eso es otro tema que da para un libro. Hay de todo, depende del sexo, el género, las creencias familiares, las lecciones pendientes de aprender de cada uno, el número de hijos, la situación de la familia en cada momento en que llega cada hijo, la posición que ocupa cada hijo…etc.

Un sin fin, las simulaciones son infinitas, únicas e irrepetibles.

Pero los conflictos siempre son los mismos, y vienen por lo mismo:

IGNORANCIA

INCOMPRENSIÓN

IRRESPONSABILIDAD

CULPA

MIEDO

IRA

TRISTEZA

BLOQUEOS

LECCIÓN PARA TODOS:

NO CULPES A LOS DEMÁS POR TUS EQUIVOCACIONES

NO TE CULPES. RESPONSABILÍZATE DE TUS DECISIONES

 EXPRÉSATE

SACA LA RABIA SIN DAÑAR

NO ESPERAR NI PRESUPONER QUE OTROS ADIVINEN TUS NECESIDADES, AUNQUE SEPAS QUE LO SABEN. O TAL VEZ TE ESTÉS EQUIVOCANDO

NO JUZGUES

INVESTIGA EL ORIGEN DE TUS PROPIOS TRAUMAS CON TUS PADRES, Y SI DE VERDAD TE IMPORTA TU VIDA Y LA DE TU ENTORNO, POR FAVOR, HAZ POR SANARLOS.

RECOMIENDO ENTRENAR LA TEMPLANZA, LA PACIENCIA AÚN CUANDO LOS RESULTADOS NO SE VEAN, AÚN CUANDO LA DESESPERACIÓN SIENTAS QUE PUEDE CONTIGO NO UNA, SINO MIL VECES. TU VOLUNTAD ES MUCHO MÁS POTENTE QUE TODO ESO.

Y POR ESO ESTÁS AQUÍ.

DEJEMOS DE MAREAR A LA PESCADILLA QUE YA LLEVA MILLONES DE AÑOS MORDIÉNDOSE LA COLA.la-pescadilla-se-muerde-la-cola

Ahora todo está empezando a cambiar. Otra vez.

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