MI MENSAJE A TODOS LOS CONSUMIDORES DE ESTÉTICA

La estética puede servir de parche durante un tiempo.

Y aún cuando la estética se puede contemplar bellamente de un modo artístico en toda su ilimitada expresión, cuando algo no funciona bien dentro del ser, el papel de las estética es muy transitorio, poco eficiente y eficaz, y capaz de arruinar económica y energéticamente a familias enteras por no saber sobrellevar una adicción.

 

 

Llegará un momento en que si no os observáis, seréis presos de vuestros miedos, inseguridades y os convertiréis en ADICTOS AL QUÉ DIRÁN, Y A PROCEDIMIENTOS QUE PONGAN EN PELIGRO VUESTRA VIDA Y VUESTRA SALUD MENTAL, EMOCIONAL Y ECONÓMICA AÚN MÁS EN RETROALIMENTACIÓN CON VUESTRAS PROPIAS INSEGURIDADES. Aunque veáis fotos de mujeres, también sucede en muchos hombres como todos sabréis.

Siento que muchas mujeres necesitan sentir un mínimo de placer confundido con bienestar, ante tantos y tantos siglos de represión; lo que las hace sentirse en la necesidad de exponerse en base a lo que unos cánones marcan y no en lo que a favor de la salud siempre se refiere. Muchas ya retoman su poder personal y comprenden que son muchísimo más que un cuerpo, más o menos hermoso. Para mí, todos son.

 

 

 

 

Ningún procedimiento estético o de decoración del abrigo que tenemos hecho de carne que es nuestro cuerpo, será JAMÁS suficiente para aliviar el profundo sufrimiento que provoca el auto menosprecio o infravaloración. No se trata de competir a ver quién es físicamente mejor, porque entonces siempre tendréis las de perder. No se trata de jugar a las apariencias.

 

 

Tal vez muchos necesiten creer que por ser mayor se es más sabio, y por ser más joven más estúpido. O que por ser más mayor se es inútil y por ser más joven se es más fuerte. CUIDADO CON LAS APARIENCIAS QUE VAN DE LA MANO DE CREENCIAS MENTALES QUE PUEDEN JUGAR MALAS PASADAS. No se trata de tener aspecto maduro y tratar de parecer más joven, o tener un cuerpo joven que anhela parecer mayor. Se trata de VER QUÉ NOS DICE EL ALMA.

 

Recuerdo cuando padecía horribles dolores, y cuando me topaba con pacientes que no deseaban entrar al quirófano y aún así por salud se sentían obligados a hacerlo. Y después veía gente que escogía entrar al quirófano para añadirse dos tallas de pecho, ponerse tintes o cambiar todo su cuerpo. Estoy de acuerdo en que cada uno puede hacer con su cuerpo lo que decida, pero muchas veces el cuerpo grita cada vez que se le corta, cada vez que se le quema el cabello, cada vez que se le maltrata priorizando la apariencia física por encima del bienestar interior.

 

La necesidad de cambio o el amor por el arte en casos de muchas personas puede estar enmascarando algo más que el deseo de experimentar. Muchos que tratan de cambiar demasiado su cuerpo en el fondo pueden sentir una insatisfacción muy profunda.

Si tu cuerpo te gusta o lo aceptas, ¿por qué cambiarlo si te sientes feliz contigo?

 

 

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